SONOROS COMEBACKS. Y el presente nos trae de vuelta a las estrellas.

Posted on 13 diciembre 2011

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En pocos días se ha sabido de la vuelta de Mecano y Héroes del Silencio a las estanterías de las tiendas de discos. Ya sea con nuevo material, gira de conciertos o grabaciones antiguas, los que fueran grandes grupos a menudo se dejan seducir por la presión de fans, sus discográficas o sus cuentas corrientes para deleitarnos una vez más con su fórmula del éxito. Y la cosa no siempre sale bien.

Artículo aparecido origunalmente en ZUM! Guía de Ocio. Diciembre de 2011.

GIRA EN DIRECTO SIN CANCIONES NUEVAS = AFÁN RECAUDATORIO.

Entre rumores y desmentidos, dimes y diretes se va gestando la vuelta a la actualidad de aquel gran grupo y que todos estaban esperando. Las grandes comebacks se pueden clasificarse dentro de dos grupos: las de los fenómenos de fans y las de los grupos con caché para la crítica. Y generalmente, da igual en que saco los metamos, la razón fundamental para un amplísimo porcentaje de vueltas es la misma: el dinero.

Grandes fortunas dilapidadas, royalties mal administrados, negocios que se van a la quiebra, cuentas pendientes con Hacienda… elija usted la opción que más le satisfaga. Los músicos son humanos y pueden cometer estos “pequeños errores”, viéndose de un día para otro con una mano delante y otra detrás. Ese es el momento en el que casi sin querer meten la mano en el bolsillo de unos fans ansiosos por revivir los tiempos en los que su grupo favorito era lo más, y sentirse una vez más como cuando eran adolescentes, aunque sea a costa de sus maltrechas cuentas y a cambio de reediciones de discos bochornosas, entrevistas sin gracia alguna y material que hasta el menos avispado de sus fans ya había conseguido en Internet. Un fiasco en toda regla que los más desvergonzados repetirán de forma cíclica para desespero de sus seguidores.

NUEVAS CANCIONES + GIRA EN DIRECTO = NOSTALGIA DEL PASADO.

Pero claro, no todo va a ser el ansia de cuadrar las cuentas lo que mueva al grupo famoso a volver a los escenarios. Muchos casos son producto de un verdadero sentimiento de nostalgia de una vida que ya no le pertenece: las giras, el estudio, el reconocimiento o las canciones son poderosos atractivos que el músico recuerda apoltronado en su sofá y que le remueven la conciencia hasta conseguir ponerle de nuevo en marcha.

Ahora bien, no nos engañemos, el material que resulta de todo esto suele ser bastante decepcionante para el fan fatal, aquel que siguió a la banda con pasión desenfrenada porque nada igualará a las canciones que hicieron al grupo famoso. Y tampoco nada igualará a la efervescencia adolescente del fan, a su pasión juvenil y sus ganas de seguir a sus ídolos, que al fin y al cabo es la gasolina que mueve el motor de la industria. Si a todo esto le unimos la ley no escrita que cuenta que no hay banda que superados los 40 haya facturado un disco mejor que los anteriores, las perspectivas para el aficionado no radical son poco halagüeñas: la ilusión con la que se acerca al concierto de aquella banda famosa cuando él era joven se irá desvaneciendo canción tras canción, y sólo los himnos del grupo, siempre al final del show, le harán levantarse de su sopor.

 MATERIAL ANTIGUO REMASTERIZADO + GIRA EN DIRECTO = VERGÜENZA TORERA.

¿Y por dónde empezamos? Nunca sabremos a ciencia cierta las razones de su vuelta, más allá de las bonitas palabras de sus notas de prensa, así que juguemos a especular. Se ha hablado estos días de Mecano, y la vuelta de los Héroes es inminente estas navidades. Otro de los sonados desembarcos sentimentales será la vuelta de Stone Roses para el verano, estrellas en el próximo FIB. Los festivales han adoptado una curiosa maniobra que sirve para rescatar grupos y colocarlos como cabezas de sus carteles: el que sólo toquen su disco más conocido. Una maniobra astuta por la que han pasado algunos de los más famosos grupos de Indie y rock en festivales como el Primavera Sound, el FIB o Glastonbury, y que consigue atraer a hordas de fans. Las últimas y más sonadas reuniones fueron las de My Bloody Valentine (2010) y Pulp (2011).

El Rock también se ha nutrido de sonadas giras de recuerdo, y los rockeros no se han andado con chiquitas: aunque faltara medio grupo, aunque las peleas hubieran diezmado a la banda, aunque los excesos no permitan casi ni articular palabra, ¡aunque hubiera muerto el cantante! Se sale a la carretera. The Doors hicieron gira y dos discos sin Jim Morrison, Paul Rodgers sustituyó a Freddy Mercury en una serie de conciertos de Queen, Ozzy Osbourne vuelve a los escenarios… No obstante, los norteamericanos, que manejan el cotarro como nadie cuidan a sus estrellas como al patrimonio cultural, y el respeto hacia las grandes bandas consigue que su carrera se alargue con más dignidad.

ECOS DEL CHILLIDO DEL FAN. Cuando las quinceañeras peinan canas.

Porque más allá de entrañables historias de rockeros acabados que sucumben a los cantos de sirena de la industria por un puñado de dólares, mucho más truculentas son las giras de antiguos ídolos de adolescentes; la perversión del fenómeno de fans.

Y es que no hay nada más horripilante que aquel que otrora fuera estrella de millones de teens hormonadas se presente décadas después con poco pelo, carnes colgando y sonrisa de clínica dental atacando con más ímpetu que acierto aquellas canciones que lo volvieron inmortal para sus fans. Fans que se han convertido en profesionales de prestigio, madres abnegadas o alegres divorciadas (discúlpenme aquí, pero el fenómeno es casi en exclusiva femenino) y que pierden la compostura por unas horas, para vergüenza de sus ahora adolescentes retoños.

A nuestra mente llegan imágenes de unos Pecos pasados de peso y tratando de forzar su famoso falsete, el retorno tecno de Pedro Marín (el de “Aire”) que acompañó con alguna poco afortunada aparición televisiva… momentos a desterrar de la memoria, aunque no somos los únicos. Los anglosajones han vivido el retorno de la Boys Bands de los años noventa con la vuelta de Take That, y la reunión más descacharrante hasta la fecha: NKOTBSB, que no es otra que la megabanda integrada por los New Kid On The Block y los Backstreet Boy, que giran actualmente por Estados Unidos merced a un programa de televisión.

AL PIE DEL CAÑÓN. Los que nunca se fueron.

También puede suceder el curioso efecto Guadiana o Síndrome de Troy McLure (“Seguro que me recuerdan de películas como…”): aquel artista que sin declarar el fin de su carrera oficialmente, aparece y desaparece de nuestra vista, a la espera de que alguno de sus trabajos consiga ponerle de nuevo en el candelero.

Y así, de un día para otro vuelven a la palestra grupos y solistas que creíamos enterrados. Y sin saber muy bien por qué (sobreexposición en los medios, campañas virales, anuncios de televisión con sus canciones…) entran a formar parte de nuestra vida… otra vez. Pocos consiguen seducir a nuevas generaciones y menos aún lo hacen con nuevo material. Quizás ejemplos paradigmáticos han sido en los últimos años Miguel Bosé y su pelotazo multigeneracional llamado “Papito”, un hito comercial que traspasó las barreras de países y edades hace unas temporadas; o los incombustibles Hombres G cuya gira conjunta con El Canto del Loco arrasó allá por donde fue, juntando por una vez a madres e hijas en un mismo recinto de conciertos.

Nosotros nos quedamos con el caso del músico francés Henri Salvador, quien reverdeció sus laureles ya pasados los ochenta años y que pasó de cómico familiar a crooner luminoso de la mano de Benjamin Biolay, quien le regaló un precioso disco de bossa nova. Algo así como si en España Paco Loco cogiera a Miliki y le produjera un disco de country alternativo…. Y triunfara. Quizás aún estemos a tiempo de verlo.

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Posted in: Cultura, Música, ZUM!