POLVO DE ESTRELLAS. Diez momentos de diez estrellas de Holywood.

Posted on 4 abril 2011

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El fallecimiento de Elizabeth Taylor el pasado 23 de marzo supuso para muchos amantes del cine el fin de una época. Nos dejan las estrellas de un tiempo en el que Holywood era una factoría de glamour y sueños, de grandes historias de amor y pasión; una época en la que la industria lo era un poco menos y cada película se cuidaba como una gran obra de arte. Repasemos 10 momentos inolvidables de la Historia del Cine.

Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio. Abril de 2011.

LEIGH / TAYLOR. Grandes epopeyas.

Las grandes superproducciones no son producto de nuestros días. Los Estudios comenzaron a apostar por las películas de presupuestos desorbitados casi desde su creación, y productores como Davis O. Selznick dejaron para la posteridad historias que siempre serán recordadas.

Casi cuatro horas de cine para narrar la historia de Tara, la mansión sureña en la que se desarrolla Lo que el Viento se llevó (1939), la primera gran producción cinematográfica. Un drama que cautivó a varias generaciones que sufrieron con la historia de amor y odio de Vivian Leigh y Clark Gable. La caprichosa Scarlett O’Hara y el apuesto Rhett Buttler vivirán sus desventuras mientras en el país se enciende la mecha de la Guerra entre el Norte y el Sur.

Treinta años más tarde Holywood viajó hasta el Antiguo Egipto para rodar la película más cara y ambiciosa de la época, Cleopatra (1963), en la que se reunieron las estrellas del momento (Elizabeth Taylor, Richard Burton, Rex Harrison) y de la mano de Joseph L. Mankiewicz rodar una película legendaria. Los mil y un problemas que asolaron a la producción, el inicio de la turbulenta historia de amor entre Taylor y Burton, el desfase presupuestario, los cambios en el guión y su desastroso estreno comercial (un fiasco económico que casi lleva a la Fox a la quiebra) contribuyeron a agrandar el mito de una película que con el tiempo se ha vuelto imprescindible.

HAYWORTH / HEPBURN (A.) Las dos caras de la sensualidad.

A veces es más erótico sugerir que enseñar, y detrás de una comedia puede esconderse una personalidad tan fuerte que cambia los cánones de la belleza. De la fragilidad de Audrey Hepburn al exotismo de Rita Hayworth, el cine ha servido para encumbrar a tipos diferentes de mujer como máximos exponentes de la belleza de su época.

A mitad de los años cuarenta el escándalo llegó a los cines de la mano de una explosiva Margarita Carmen Cansino, protagonista de una turbulenta historia de amor y cine negro ambientada en Buenos Aires y en la que comparte protagonismo con Glenn Ford. Rita Hayworth es Gilda (1946), una bella cantante pelirroja que vive entre hombres peligrosos y poderosos. La famosa escena musical en la que mientras canta Put the Blame on Mame, Gilda se deshace de su largo guante marcará un hito en la historia del cine por su sensualidad y erotismo.

Dos décadas más tarde Blake Edwards rodaría una de las comedias de enredo más deliciosas que se recuerdan, y a la vez colocó a una menuda y delicada actriz, Audrey Hepburn, como icono de belleza y glamour para las generaciones venideras. Desayuno con Diamantes (1961) supuso la consagración de Hepburn gracias a un papel entre cándido y sofisticado que sirvió de modelo a millones de mujeres a partir de entonces. Su interpretación de Moonriver forma parte ya de nuestro imaginario colectivo.

GADNER y KELLY / HEPBURN (K.) Memorias de África.

El continente africano sirvió de escenario ideal para dos de las más grandes películas de su época, tanto por su generoso reparto como por lo dramático de sus historias.

Las dos mujeres más bellas de su tiempo se unieron a Clark Gable para crear un triángulo amoroso en medio de la sabana africana. En Mogambo (1953) pudimos disfrutar de Ava Gadner, explosiva como una pantera, y de la gélida belleza de Grace Kelly pusieron en aprietos a Gable en una historia de amor y pasión. Curiosamente, la censura española no pudo soportar que se exhibiera un adulterio en la pantalla, y por obra y gracia del doblaje convirtieron a dos de los amantes en ¡Hermanos!, con lo que los “cuernos” se convirtieron en un incesto en toda regla. Delirios de la dictadura.

La otra gran película rodada en África -con permiso de Meryl Streep y Robert Redford- fue La Reina de África (1951), rodada por el legendario John Huston y en la que podemos disfrutar de uno de los duelos interpretativos de la época, con unos Humprey Bogart y Katherine Hepburn antagónicos y geniales, que pelean constantemente mientras remontan un peligroso río en una ruinosa embarcación, en tiempos de la I Guerra Mundial.

SWANSON / DAVIS Holywood y la fábrica de juguetes rotos.

El glamour de Holywood a menudo escondía las trágicas historias de carreras terminadas y viejas estrellas cuya luz se había apagado con el paso del tiempo. Billy Wilder supo captar como nadie el dolor de una gran estrella del cine mudo, interpretada Gloria Swanson, eclipsada por la llegada del cine sonoro en El Crepúsculo de los Dioses (1950). Recluida en su cárcel de cristal y acompañada por su fiel mayordomo (que también fue director) planea su vuelta a la gran pantalla, contratando para ello a un guionista (William Holden) sin fortuna con el que vivimos un descenso a los infiernos de la creación, la pasión y la locura.

¡ojo cudao! Es la última escena de la película. Por si no la has visto.

Bette Davis se metió en la piel de la caprichosa Jane, caprichosa estrella de la canción infantil y hermana de la retraída Blanche en Qué fue de Baby Jane (1962), una sórdida historia de envidia, decadencia y tormento psicológico dirigida por Robert Aldrich. Los celos por el éxito de Blanche y el olvido de Jane por parte del público son el motor de un guión que retrata con precisión quirúrgica la mezquindad humana.

DIETRICH / BERGMAN La fuerza y la Inocencia.

Marlene Dietrich fue la primera gran estrella del cine. Enigmática y poderosa, comenzó su carrera en su Alemania natal, trasladándose después a Holywood para rodar algunas de las más famosas películas de la historia. Su magnetismo queda patente en El Ángel Azul (1930) película de Josef Von Sternberg en la que da vida a una cabaretera por la que pierde la cabeza un viejo profesor. El descenso a los infiernos del pobre maestro supuso una de las cumbres de la cinematografía de la época, y la visión de una Dietrich con los muslos descubiertos un hito del erotismo, ya que muy pocas los habían mostrado hasta entonces.

La otra gran europea emigrada a Holywood en los años de La Época Dorada fue Ingrid Bergman, una belleza serena sueca que encandiló al mundo con su papel de Ilsa, aquella mujer que llega al Rick’s Café de Casablanca (1942) y en donde recuerda su historia de amor con Rick (Humprey Bogart) en el París de antes de la Guerra. Los tiempos cambian y el amor se torna imposible, la guerra lo trastoca todo y la pasión se contiene en una película que por siempre será recordada como una de las cumbres del cine de todos los tiempos.

Papeles como estos, y mucho más, forman parte de nuestra historia reciente. Mostraron a mujeres poderosas, heroicas, dulces y sensibles, sensuales y atractivas, y forjaron la personalidad de generaciones enteras que vivieron su vida pegada a la gran pantalla.

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Posted in: Cine, Cultura, Opinón, ZUM!