El Follonero y el periodismo como espectáculo.

Posted on 21 marzo 2011

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El programa Salvados emitido ayer domingo 20 de marzo causó un pequeño revuelo en la red. En él se mostraba el día a día de los Phelps, la familia más odiada de América, fundadores de la Iglesia Bautista Westboro, congregación religiosa con un fuerte sentimiento homófobo y desafortunadamente conocidos por irrumpir en los funerales de soldados caídos en Irak atacando a sus familias, al ejército y al Gobierno Estadounidense.Los Phelps, con su patriarca Fred a la cabeza, son comidilla habitual para los medios, quienes han dado a esta minúscula congregación una notoriedad que traspasa fronteras. Sus shows han sido motivo de mofa, pero a la vez su delirante mensaje ha sido transmitido a millones de hogares a través de la televisión.

Jordi Evole, conductor de Salvados, pasó dos días con la familia Phelps, y en su programa pudimos ver su modo de vida, su consagración a un culto homófobo en el que se culpa a la tolerancia con la comunidad gay como causa de problemas del mundo, y a los países que otorgan derechos a los homosexuales como víctimas de la ira de Dios. Un programa impactante en el que El Follonero se enfrenta a Phelps y a su familia, intentando hacerles ver lo equivocado de su modo de entender la religión y sus imposiciones en el día a día.

Ese continuo enfrentamiento entre posturas irreconciliables supone un interesante espectáculo televisivo, pero se aleja del interés informativo del que parece barnizado el programa. Evole tensa la cuerda en cada una de sus intervenciones, se convierte en protagonista y parece más interesado en desmontar las coartadas ideológicas de la odiada familia que en intentar encontrar las motivaciones de su modo de actuar. El Follonero elige el camino fácil (ridiculizar a la familia Phelps) en vez de exponer fríamente los datos para que sea el espectador quién saque sus propias conclusiones.

¿Por qué creo que la intención de Evole es la equivocada? Porque, en primer lugar, Phelps y su familia llevan décadas lidiando con tipos como él. Están preparados, su discurso es sólido como una roca, es difícil encontrar contradicciones y por mucho que eleves el tono del discurso, es complicado que descarrilen. Porque su discurso cimenta toda su vida y están preparados para cualquier ataque. Y aunque moralmente Jordi presente un discurso impecable, no va a conseguir la conversión del pastor tras unos minutos de entrevista. Por otro lado, el papel que desempeña Evole gana protagonismo a medida que el programa avanza. Se sitúa siempre en primer plano y a la misma altura que su interlocutor. No es una entrevista, es un diálogo; es puro espectáculo.

En contraposición a la forma de entender el documental de El Follonero, recupero el programa que Louis Theroux realizó para la BBC británica en 2007. Louis ha destacado por su punzante análisis de la cultura popular norteamericana con su serie Weird Weekends, en el que muestra la cara oscura del entretenimiento, la cultura y la sociedad norteamericana retratando temas tan diversos como el nacionalismo negro, los infocomerciales, las ligas amateurs de lucha libre, los survivalistas,  la extrema derecha o la industria pornográfica, entre otros muchos temas.

Sin ser un mero observador (Theroux interacciona directamente con sus interpelados y sirve de hilo conductor de sus documentales) el británico se cuida muy mucho de emitir juicios morales acerca del objeto de sus programas. Mantiene una distancia prudencial y pregunta lo estrictamente necesario. Con ello, acompañado de una figura imponente y un acento inglés que seguramente imponga respeto entre muchos norteamericanos, consigue que la gente se abra y hable más cómodamente de su modo de entender el mundo. Y si alguien se pone en ridículo, bien sea por sus esperpénticas ideas o por sus locas acciones, lo hace por sí mismo y sin necesidad de enfrentarse más o menos duramente a su entrevistador. La historia fluye con ritmo y es el espectador dictamina el derrumbe moral del protagonista del programa, una vez se le ha mostrado la realidad en la que viven.

 

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