EL PODER DE UN TWEET. La influencia de las Redes Sociales en la vida cotidiana.

Posted on 7 marzo 2011

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Desde un país en crisis a la entrega de los Oscar; de una pequeña ciudad a la capital de un estado; desde la crítica a un programa de televisión al cambio de signo político en una elecciones… Parece que todo puede verse influido desde las Redes Sociales, constituidas como el nuevo Ágora ciudadana. ¿Realidad o exceso? ¿Utilidad o pérdida de tiempo? ¿Información o propaganda? Veamos algunas de las claves de la última gran revolución tecnológica y cultural de los últimos tiempos.

Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio, Marzo de 2011.

CIUDADANOS EN PIE DE GUERRA.

El despliegue de las redes sociales ha sido vertiginoso en los últimos cinco años. Generalistas, sectoriales, laborales, lúdicas… se han convertido en el nuevo modo de relacionarse para un millones de personas. Facilidad e inmediatez son las claves para una implantación exponencial en todo el mundo. Y libertad, al menos aparente, lo que las convierten en una poderosa arma de contra información y organización de poblaciones disidentes o enfrentadas con el poder establecido. Ha sucedido en buena parte del Mundo Árabe y El Magreb, donde las redes han sido utilizadas como vehículo de comunicación de las revueltas y la transmisión de información que sensibiliza a la población.
Queda tiempo para saber cómo terminará la tensión política en el Norte de África, pero todo indica que no hay marcha atrás para sus regímenes. Que sirva de lección para quienes subestiman el poder de las redes sociales y su uso responsable como catalizador de acciones globales, tanto a nivel político como cultural, e incluso lúdico. Algo aparentemente inocuo como un vídeo subido a Youtube, mostrando las injusticias cometidas contra los trabajadores de un sindicato egipcio, supuso la gota que colmó el vaso de la paciencia de unos ciudadanos que a la postre consiguieron derrocar la dictadura que los gobernaba.

INFORMADOS A TIEMPO REAL.

El acceso a las redes sociales ha provocado un hambre inusitado por la información. Ya sea por lo que hacen tus amigos, o por lo que pasa a miles de kilómetros de tu casa, sentimos la necesidad de estar informados a constantemente. Ese ansia puede generar, al menos, dos situaciones: la información no nos llega por los medios tradicionales, y a veces esa información está sesgada, es incompleta o incorrecta.
La inmediatez va a generar, en términos generales, la mayor crisis de los medios de comunicación en su historia, y cuyas primeras etapas estamos ya viviendo. El consumidor de información ha pasado de ser un receptor pasivo, a ser un sujeto activo del hecho informativo, exigiendo rapidez, calidad y posibilidad de ampliar la información del hecho noticiable.
En su afán por ponerse al día, los medios de comunicación corren contra el reloj de la tecnología mientras buscan nuevos modos de adecuar su modelo de negocio a los nuevos tiempos. Los hay quienes optan por la suscripción para completar ingresos; quienes generan redes sociales alternativas o quienes se echan en brazos de sus propios consumidores como generadores de información. El periodismo ciudadano  como generador de contenidos y abaratador de costes parece una solución complementaria, pero no puede ser la definitiva: es necesaria la información de calidad, llevada a cabo por profesionales independientes y servida por los canales adecuados.

LOS MEDIOS TOMAN LA RED.

Los medios enseguida sintieron la necesidad de habitar las redes sociales, y lo que parecía en principio la sana convergencia entre tecnologías al servicio de una información de mayor calidad, se ha terminado convirtiendo en una suerte de desastre donde el medio es la noticia, no se buscan las fuentes y, como en Gran Hermano, todo se magnifica.
La crisis de los grandes medios de comunicación hace que la calidad de la información se resienta y los profesionales, a menudo mal formados y peor retribuidos recurran a las redes sociales en busca de noticias. Es así como lo que al principio era una herramienta (la red) se convierte en noticia, bien sea porque se haya hecho eco de un hoax (una mentira o exageración de las que pueblan Internet), bien sea por una filtración interesada, o bien porque una personalidad, haciendo uso de su cuenta de Twitter, ha metido la pata. A ellos volveremos luego.
La nuestra es la primera generación que hace uso intensivo de las redes sociales, y poco importan ya los conocimientos técnicos para usar una herramientas cada vez más fáciles e intuitivas; es por ello que se cometen infinidad de errores en su uso, se dejan al descubierto datos personales que permiten comerciar con nuestros gustos o aficiones. Ello no debe alejarnos de su uso, pero sí que debe mantenernos alerta para no molestar a quienes nos rodean.  La convergencia entre la vida personal y la digital está cada día más cerca.

FAMOSO CON TWITTER, DIVERSIÓN ASEGURADA.

Una de las características más fascinantes del uso de las redes sociales es la (falsa) sensación de cercanía que el usuario siente al ver a personalidades y famosos en su muro o timeline. Actores, políticos, deportistas o escritores se han subido al carro de las nuevas tecnologías, y su entrada en sitios como Twitter o Facebook ha sido similar a la de un elefante en una cacharrería.
Las posibilidades de promoción se juntan con el día a día de los famosos en sus muros, y muchas veces se confunde el culto a la personalidad de la celebrity con la banal sucesión de estados de ánimo y tweets intrascendentes (tanto como el de el resto de mortales, claro), pero que tienen una proyección desmesurada. Esa exposición a miles de personas genera malentendidos y broncas entre el famoso y los usuarios de la red social.
Normalmente las broncas no pasan de eso… intercambios de frases más o menos afortunadas, algún insulto, el consiguiente bloqueo de comunicaciones… nada dramático, hasta que un medio tradicional se hace eco de la discusión. Y se lía parda.
Aunque pensemos que el futuro ya está aquí y las redes sociales son la panacea, el verdadero peso de la comunicación lo tienen los medios generalistas (pese a su crisis), y si ellos se hacen eco de un nimio roce entre una celebrity, su impacto se multiplica por mil hasta llegar a oídos del gran público, ese que no puebla las redes y desconoce su funcionamiento. Y ahí el drama se desata.

¿LLEGÓ LA RED SOCIAL PARA QUEDARSE?

Si un famoso con smartphone es más peligroso que un mono con un revólver, y un periodista con acceso a las redes sociales puede ser sinónimo de amarillismo no contrastado, convendremos también que el uso de Internet resulta de una utilidad gigantesca en el caso de la movilización ciudadana espontánea y descentralizada.
En nuestro país se han utilizado las redes para aglutinar corrientes de pensamiento en torno a temas sensibles para la sociedad, y mucha gente empieza a considerar esos espacios de intercambio de ideas como las mejores plataformas para, desde ahí, plantear acciones fuera de la red. Se produce el viaje inverso, de la red a la sociedad civil, para pedir mejoras en la política y en la vida diaria.
En definitiva se trata de utilizar la tecnología como aglutinador de pensamientos y catalizador de acciones a llevar a cabo en el día a día, diluyendo la barrera que considera a los internautas como seres pasivos y alejados de la realidad. Internautas somos todos, como somos ciudadanos, por lo que hay que alejarse del tono despectivo que desprende la palabra.
Una de las iniciativas que más está dando que hablar últimamente es #nolesvotes, una plataforma que pretende negar el voto a los partidos a favor de la Ley Sinde (PSOE, PP y CiU) para dar la oportunidad de influencia a partidos menos representativos. Proyectos ciudadanos que se cuestionan la realidad desde la red y que se movilizan para cambiarla.

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