LOS PRODUCTORES. El Quién es Quién de la Ficción televisiva (y 2).

Posted on 12 mayo 2010

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Si el mes pasado repasábamos quienes fueron los padres de la televisión moderna hasta la aparición de la HBO, en esta entrega nos adentramos en las mentes de quienes han dominado la parrilla televisiva durante la última década, esos que nos han regalado cientos de horas de entretenimiento de una calidad nunca antes vista. De la comedia al drama, de las grandes historias al costumbrismo más actual, de la aventura a la risa, ellos han conseguido que no nos despeguemos del sofá ni durante los anuncios.

–Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio. Mayo de 2010.

CON LA DIVERSIÓN ASEGURADA. El renacimiento de la sitcom.

Si hay un género que define lo que es la televisión contemporánea es la sitcom, abreviatura de Comedia de Situación: veintidós hilarantes minutos, generalmente autoconclusivos en los que los protagonistas van desgranando decenas de gags para entretenimiento de la audiencia. Si los 90 fueron profusos en comedias, tras la llegada del fenómeno Friends (94/04), escrita por Marta Kauffman y David Crane, y la brecha abierta por Seinfeld o Frasier se comenzó innovar en este género, aparentemente cerrado y así conseguir comedias de autor, alejadas del público medio tanto en forma como en contenido. Linwood Boomer creó Malcolm in the Middle, negra y corrosiva visión del universo adolescente; la perturbada cabeza de Larry David destiló Curb your Enthusiasm, o Craig Thomas y Carter Bays idearón How I met your Mother. digna heredera de las historias de los seis del Central Perk.

Otra innovación llevada a cabo fue aprovechar la duración de la sitcom para desarrollar historias con continuidad en el tiempo, mucho más ligeras en la forma pero con mucho más contenido. Desaparecen las risas enlatadas y se introducen matices dramáticos en los personajes, lo que les permite crecer en la pantalla y generar empatía con el espectador. La HBO ha dado rienda suelta a sus creativos y así nacieron Entourage (Doug Ellin), Sex and the City (Candace Bushnell)The Flight of the Conchords o más recientemente How to make it in America.

JUERGA EN LA TABERNA DE MOE. Los cambios en la animación

Es extraño hablar de series recientes y nombrar una que nació en ¡1989! Pero si hay alguien que revolucionó la televisión ese fue Matt Groening, creador de The Simpsons y Futurama. Sólo él tiene las claves con las que configurar un universo adulto pintado de amarillo, que pone patas arriba nuestro estado del bienestar, y aún así conseguir arrancarnos semana tras semana una sonrisa durante ya más de dos décadas. Sin él, todo lo que vino después sería impensable.

De Springfield volamos a la montañosa South Park, esa apacible ciudad que sirve de escondite a Trey Parker y Matt Stone, y de escenario a la irreverencia salvaje de cuatro mocosos que revolucionaron la animación con su trazo grueso (en el pincel y los chistes) y sus barbaridades.

Pero el gran rey en el mundo de los monigotes ha sido Seth McFarlane y su delirante Family Guy. Durante ya ocho temporadas hemos visto la mayor bofetada a la cultura norteamericana que nadie podía imaginar de la mano de Peter Griffin, el perfecto antihéroe, atolondrado y soez, con el que McFarlane se ha enfrentado a todos y cada uno de los demonios de su cultura, saliendo victorioso de (casi) todos ellos mientras pone la voz a casi todos sus personajes y emite semanalmente des de la todopoderosa y conservadora Fox TV. ¡Zas, en toda la boca!

LAS SERIES SON ASUNTOS SERIOS. Nuevos modos de explorar el drama

Donde realmente hemos apreciado un salto de calidad en cuanto a historias y personajes ha sido en el drama. Al rebufo de la HBO, las cadenas de cable (y también las generalistas) se lanzaron a la aventura de crear series de largo recorrido, series de género que explotan el terror, el suspense, la ciencia ficción, las relaciones personales o los dramas históricos.

Así, comenzamos a prestar atención a los productos surgidos de Showtime, AMC, SciFi, FX… Ellas nos han traído joyas como Mad Men (Matthew Weiner), Dexter (James Manos Jr.) o Breaking Bad (Vince Gilligan), obras de una carga dramática imponente, y no exentas de acción y aventura. También la FOX, la NBC o la CBS producen trabajos más que dignos, aunque con un espíritu más comercial: suyas son Prison Break, House, El Mentalista o CSI, entre otras muchas.

En definitiva, da igual el género que traten o la historia que cuenten, los grandes productos de ficción cuentan con una factura impecable que los hace irresistibles. Da igual una trama legal (Damages) o el drama adolescente en Texas (Friday Night Lights), todas cuentan con brillantes actuaciones y guiones, y una sólida dirección. Y pese a que la carga de la audiencia sigue siendo motivo para buscar el consenso familiar, parece que se tiende a fidelizar al público con buenas historias.

GRAN BRETAÑA EXISTE. O el Reino de la comedia negra.

Desde el Reino Unido nos ha llegado alguno de los momentos más hilarantes de la televisión contemporánea. Criados a los pechos de la BBC, con una cantera inagotable de talento y siempre con la mirada puesta en maestros como Monty Python, los creadores de ficción idean sus series con bases ligeramente distintas a las de sus primos norteamericanos. Sobre todo se ciñen a la brevedad: pocas temporadas y cortas en las que condensan toda la historia. En el terreno de la acción, en el que se mueven con una soltura poco usual en el resto de Europa, tenemos los ejemplos de Life on Mars o Misfits, donde en apenas 6 episodios por temporada elaboran historias trepidantes y adictivas.

Pero donde son auténticos maestros es en la comedia negra, en el humor inglés con tintes surrealistas y mezquinos, donde la vergüenza ajena campa por sus respetos y las ganas de cambiar de canal te atacan cada dos por tres. Dos son los nombres que dominan como nadie estos ingredientes: Ricky Gervais y Stephen Merchant. Juntos idearon The Office, y nadie ha podido condensar en dos temporadas tanta mala leche como ellos. Su universo lo pueblan personajes odiosos y patéticos, bufones y pobres hombres que luchan por sobrevivir en su mediocridad. Dignas compañeras de viaje han sido The IT Crowd, FM o Spaced.

¡¡¡PERO ES QUE NADIE VA A HABLAR DE LOST?!!! J.J. Abrahams y su universo de aventuras.

Si alguien nos ha traído de cabeza desde 2004 ese ha sido Abrams (con Damon Lindelof), padre de Perdidos, un de los mayores fenómenos culturales de este comienzo de siglo. El que fuera creador de Felicity o Alias se embarcó en una epopeya moderna que tiene a millones de espectadores ansiosos y a la espera de desenlace en pocas semanas. Y es que poco más se puede escribir acerca de Lost. Ríos de tinta circulan por la red poblando cada web de teorías, filias y fobias. No merece la pena ahondar en su trama, cada uno tiene su propia idea y sólo su finale nos sacará de dudas.

Lo verdaderamente interesante es el impacto que sobre el espectador ha producido cada capítulo. Nunca hasta ahora había sucedido un fenómeno similar: la serie crece más allá de la pantalla, cada detalle es escrutado por millones de ojos obligados a buscar respuestas que no se nos revelan fácilmente, nos obligan a participar activamente, a participar en foros, a llenar de ideas nuestras horas de café y cerveza.

Todo esto añadido al uso de flashbacks que moldean a los personajes, y sobre todo al continuo cambio de género (hemos pasado de la aventura al drama, a la ciencia ficción y a la metafísica casi sin darnos cuenta) han conformado un producto de muy difícil digestión, pero atractivo hasta la adicción para quienes han dado ese salto de fe y se han adentrado en la Isla.

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Posted in: Cultura, Medios, ZUM!