LAS ARISTAS DEL TRANVÍA EN ZARAGOZA.

Posted on 8 febrero 2010

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A la ciudad se le ha abierto una gran brecha, y van a pasar muchos meses hasta que recuperemos la normalidad vial y ciudadana. Las obras del tranvía sorprendieron a un buen número de zaragozanos, vecinos, comerciantes, pequeños empresarios o usuarios del transporte que viven, trabajan o transitan por el centro de Zaragoza. Un proyecto ambicioso que ha suscitado alabanzas y críticas.  Algo tan importante necesita de un debate profundo, y en nuestro empeño por entender todos los puntos de vista, nos adentramos en los entresijos del tranvía. 

Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio. Febrero de 2010.

EL PROYECTO DEL TRANVÍA EN ZARAGOZA.


En febrero de 2004 se pone en marcha el proyecto del tranvía, auspiciado por el anterior equipo de gobierno municipal (PSOE y CHA). Durante este período, y con una Exposición Internacional de por medio, se han ido planteando alternativas, tanto en su trazado como en su puesta en práctica, y de las hasta 7 propuestas llevadas a debate, los actuales gestores de la ciudad (PSOE y PAR) se decantaron por el establecimiento de dos líneas de metro que siguen los ejes norte-sur y este-oeste de la ciudad. En la primera fase de este proyecto se acomete la línea norte-sur, y desde septiembre de 2009 hasta principios de 2011 se construirá una línea de metro en superficie que une los barrios de Valdespartera y Parque Goya, discurriendo por el centro de Zaragoza. En una segunda fase que se alargará hasta 2013 se acometerá la segunda línea, que aprovechará buena parte del soterramiento ferroviario ya existente (la entrada a la ciudad desde Madrid por Casetas, y la salida hacia Barcelona por San José-Tenor Fleta), con lo que al final la ciudad dispondrá de un modelo mixto de transporte ligero que vertebrará la ciudad siguiendo sus ejes cardinales. El presupuesto asciende a  400 millones de euros. Buena parte de la información acerca del proyecto puede consultarse en www.tranviazaragoza.org.

CREACIÓN DE LA PLATAFORMA “ZARAGOZA SIN TRANVÍA”.
Pese a que ha sido un proyecto que ha estado en la mente de todos desde hace años, la comunicación de las sucesivas decisiones tomadas en torno al proyecto, así como los plazos de ejecución del mismo han llegado a muy pocos zaragozanos. Así, multitud de ciudadanos han visto que su modo de vida, su negocio, su línea de transporte o el acceso a su vivienda han sufrido cambios que no han podido prever. Si a esto se le suma que apenas ha habido debate público acerca de una decisión tan trascendente como el próximo modelo de movilidad urbana, es lógico que surjan voces discordantes  con el proyecto del tranvía.
Muchas de estas voces discordantes se han vertebrado en torno a la Plataforma Zaragoza sin Tranvía, organización surgida como respuesta a las muchas dudas que el proyecto plantea, y formada por una serie de ciudadanos que, sin adscripción política alguna, desean plantear un debate público y constructivo acerca del proyecto del tranvía como parte impulsora de la Zaragoza del futuro. Sus intenciones son dotar al ciudadano de información necesaria para formarse un criterio objetivo y crítico acerca del tranvía, plantear alternativas a su actual planificación, recabar apoyos de colectivos de técnicos y asociaciones y fomentar un debate real acerca de nuestro modelo de ciudad, con todos sus agentes implicados y con todos los puntos de vista. Se pueden seguir sus  ideas e iniciativas a través de http://zaragozasintranvia.com.

DUDAS SURGIDAS  DEL ACTUAL PROYECTO DE TRANVÍA.


La primera duda que surge sería: ¿Es necesario este proyecto ahora, en tiempos de crisis? Un desembolso de 400 millones de euros (unos 2.000 euros por familia) puede parecer desorbitado para quienes sostienen que no es prioritario para la ciudad. Por otro lado, hay quienes lo defienden sosteniendo que es hora de plantear el nuevo modelo de movilidad urbana para una ciudad que crece y se extiende hasta alcanzar los setecientos mil habitantes, donde nacen nuevos barrios y sus ciudadanos demandan infraestructuras que los acerquen al centro de la ciudad.
Otra duda planteada es el soterramiento (parcial o total, según las propuestas) de las líneas de transporte. En el eterno dilema Metro vs Tranvía desata pasiones hay quienes prefieren adoptar una postura intermedia: soterrar el trazado por el centro de la ciudad y abrir a los barrios un trazado por superficie, donde las avenidas son anchas y el circular del tranvía se antoja más cómodo que por nuestras angostas calles del Centro y Casco Histórico.
El soterramiento acarrea un sobrecoste considerable (hasta un 26% de aumento, 110 millones de euros, si nos circunscribimos exclusivamente al Centro), y un alargamiento de las obras. Por contra se conseguiría una mayor uniformidad en nuestra red de transporte (no olvidemos que la segunda línea de metro sí irá parcialmente soterrada) en una ciudad con una población semejante a la que había en las ciudades con metro cuando éste se empezó a construir.

LOS CIUDADANOS Y LAS OBRAS DEL TRANVÍA.


A todos nos afecta el proyecto del tranvía. Su planificación , su recorrido, su frecuencia o el precio del billete serán motivos decisivos que marcarán el éxito del proyecto. Además, y durante el plazo de ejecución del proyecto, decenas de miles de ciudadanos se verán directamente afectados con las incomodidades propias de unas obras que han abierto una profunda brecha en la ciudad.
Asociaciones de comerciantes han elevado sus protestas por la falta de información, las prisas y la falta de diálogo con la que se han encontrado por parte de los responsables del proyecto. Un comienzo apresurado de las obras ha precipitado una situación precaria para el pequeño comercio, que se ha encontrado con problemas de acceso a sus tiendas en fechas tan importantes como las Fiestas del Pilar, las Navidades y las Rebajas de enero. Los  vecinos sufren problemas de entrada a sus viviendas, y los trabajadores del Centro hacen malabarismos con las nuevas frecuencias de autobuses. Autobuses que serán drásticamente recortados con el tranvía. Desde la Plataforma Zaragoza sin Tranvía abogan por una mejor planificación y comunicación de las siguientes fases de la obra, y así poder paliar los problemas aparecidos, anticipando posibles soluciones que aligeren las molestias propias de las obras.

NUEVOS MODOS DE CONCIENCIACIÓN CIUDADANA.
El debate por el tranvía en la ciudad sirve para plantear cuestiones más profundas que servirán para regir nuestro modelo de convivencia en la ciudad, y el papel que tenemos como ciudadanos en la toma de decisiones que nos afectan directamente.
El nacimiento de iniciativas como a Plataforma contraria al actual modelo de tranvía es sintomático: ciudadanos que desean hacerse escuchar, y participar activamente en el desarrollo de nuestro modelo de ciudad, alejados de intereses partidistas y vertebrados gracias a las nuevas tecnologías e Internet. Son el ejemplo palpable del nuevo activismo ciudadano, un activismo informado y tenaz, que plantea acciones informativas, recaba información técnica, pondera las distintas alternativas y las pone al servicio del ciudadano para que se forme su propio criterio acerca de los problemas que le atañen.
Quedarán dos dudas que planean sobre el proyecto del tranvía: ¿Es tarde para paralizarlo? Los plazos nos dicen que no, que aún hay tiempo para introducir mejoras en el trazado pese a que las obras estén empezadas. La otra sería ¿Hay alternativas? Por supuesto que las hay, y en nuestra mano está el hacerlas realidad. Informándonos, haciéndonos oír y si fuera necesario, movilizándonos para que la administración se acerque a sus ciudadanos.

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