¿EL HOMENAJE (IN)CONSCIENTE? Breve historia de plagios, intertextualizaciones y otras hierbas.

Posted on 11 diciembre 2009

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El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra. Desde que el mundo es mundo la producción artística se ha nutrido de obras anteriormente creadas. Retroalimentación, homenaje, remake o simple robo, artistas de todos los niveles y pelajes han sido acusados, con más o menos razón, de que el producto de su genio ya había sido pensado por otro antes. Veamos algunos casos y juzgad vosotros mismos: ¿culpables o inocentes?

Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio. Noviembre de 2008.

¿DÓNDE HE OÍDO ESTO ANTES? El Síndrome del Deja vú.

En el Diccionario de La Real Academia podemos encontrar PLAGIO: Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Y aunque a casi todos nos parezca una definición tan clara que no admite dudas, a nivel legal la cosa no es tan fácil, ya que el plagio como tal no está tipificado, y hay que recurrir a la jurisprudencia y al peritaje para dictaminar qué es y que no es plagio. Así pues existe un vacío del que se ha podido aprovechar cualquier amigo de lo ajeno con ganas de prosperar en el mundillo artístico.

Además, como en todo, en el caso del homenaje también existen clases: artistas famosos que roban obras de desconocidos, o ricos que silencian su delito porque a quien han robado no se puede defender o le van bien unas pesetillas que cubran sus estrecheces una temporada.

La cultura tradicional, la artesanía o el folklore también han sido expoliados por gente que ha copiado sin escrúpulos melodías, trazos o discursos que han pertenecido al imaginario colectivo de pueblos durante generaciones. Y esto nos trae a la actualidad, inmersos como estamos en la cultura del remix, del cut&paste y del mashup que algunos achacan a sequía creativa, y que unos tratan de combatir mientras otros se aprovechan, con más o menos gusto, mientras el público nos lo tragamos todos sin decir ni mú.


¿Es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción lo que hay por Faulkner? Los homenajes en la Literatura.

Esta genial frase, pronunciada por el sargento de La Guardia Civil (José Sazatornil, Saza) al pillar plagiando a William Faulkner al escritor sudamericano del pintoresco pueblo de la película “Amanece que no es poco”, ilustra como pocas el esperpento que supone el plagio literario, sobre todo si es detectado. Buceando un poco por la red, nos daremos cuenta de que se han documentado cientos, miles de casos de plagio literario, desde los tiempos de Maricastaña, nadie escapa a la lupa inquisidora del buscador de plagios: desde clásicos como Gonzalo de Berceo o Garcilaso  de La Vega, a los que se les acusa sin pudor de arrasar con obras del romancero popular, nunca antes puestas en papel (ventajas de los que llegaron primero); mitos como Cervantes, en cuya obra se mezcla homenaje y sátira a los géneros de la época; y novelistas de todas las épocas como Carlos Fuentes, Bryce Echenique, García Márquez (al que se le acusó de plagiar ¡¡¡Cien Años de Soledad!!!), o más recientemente a los españoles Camilo José Cela o  Lucía Etxebarría. Por citar unos pocos.

Caso aparte, lleno de odios y mezquindades, es el de los poetas. Como extrañas criaturas que son, siempre al borde del abismo, hemos asistido divertidos a puñaladas traperas de ilustres como Góngora y Quevedo (allá en el Siglo de Oro), o de Huidobro y Neruda, que se cruzaban acusaciones de plagio para así desprestigiarse, y que el vencedor quedara como Faro de la poesía Latinoamericana.

Otro tema curioso es el de los “negros” y los escritores mediáticos. Desde los tiempos de las novelas por entregas de Dumas, folletines que salían semanalmente en los periódicos de la época y que se producían a modo de “cadena de montaje” con varios escritores a los que se le negaba la autoría de sus obras, entregando la gloria al escritor famoso. También ha ocurrido el caso de figuras mediáticas que, tratando de aprovechar su tirón, se han introducido en el mundo de la literatura por el camino más fácil: mítica fue la intertextualización de la televisiva Ana Rosa Quintana , quien introdujo ¡párrafos completos! de libros de Ángeles Mastretta y Colleen MacCullough . Ella se defendió diciendo que un “colaborador” se la había jugado. Perdonada y a otra cosa. Escritores mediáticos como Jorge Bucay (tan mediático como controvertido) también han pasado la vergüenza de se pillado: el argentino tuvo que admitir el haber introducido unas ¡sesenta páginas! de un libro de la escritora Mónica Caballé. Vivir para ver.

¿1 + 1 SON 7? Los homenajes en la música popular.

El caso que da nombre a esta entrada es el de Mikel Erentxun, que fue demandado por plagio hace unos años por Ian Broudie, líder de The Lightning Seeds, al encontrar similitudes entre su canción “Pure” y la sintonía que Erentxun compuso para “Los Serrano” . Y la verdad es que el parecido entre las dos canciones sobrepasa la línea del homenaje.

En la música, el tema del plagio es casi inabarcable, y casos hay miles, ya desde los tiempos de la música clásica (Beethoven, Debussy, Ravel, Monteverdi, Purcel… fueron acusados en su momento) hasta las vanguardias musicales, nadie se ha salvado de la quema: pop, rock, soul, folk, world music… todos tienen su caso, y nosotros recordamos algunos de los más sonados.

Unos clásicos en todas las listas de ilustres plagiadores han sido Led Zeppelin: Robert Plant y Jimmy Page han sido acusados de fusilar sin vergüenza todo el legado del blues y del folk. Otros que tal, los Rolling Stones, que tuvieron que acreditar como co-autora a K.D. Lang en su canción “Anybody seen my baby?”, ya que sonaba sospechosamente parecida a “Constant craving” , canción de la canadiense. Pagar y asunto arreglado.

El Beatle George Harrison fue acusado de plagio en su canción “My Sweet Lord”, y los poseedores de los derechos de “He’s so fine”, canción en la que se basa sacaron una buena tajada. Está claro que cuando un artista tiene éxito, las acusaciones se multiplican, y llegamos a ver casos tan bizarros como el de Michael Jackson acusado y condenado por Albano (el de Romina y Albano, archienemigo de Lidia Lozano) a la vez que Luixi Toledo le reclamaba la autoría de “Thriller”. Momentos delirantes de la música popular.

En fin, que nadie está libre de culpa, y nadie puede definir la delgada línea que divide la inspiración de la copia, el homenaje del plagio. Es cierto que la maquinaria creativa se ha nutrido de ideas anteriores, transformándolas, mejorándolas hasta dar con algo nuevo. Pero también es cierto que a alguno se le ha visto el plumero más de lo debido, como hemos podido comprobar.

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Posted in: Cultura, Medios, ZUM!