PIONEROS DEL ROCK ESPAÑOL. Breve repaso a 50 años de música.

Posted on 9 diciembre 2009

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Cuentan los cronistas de la época que en 1959 llegó por fin a España el Rock, de la mano de dos jóvenes barceloneses, quienes grabaron el tema “cowboy” y abrieron la puerta a una nueva sonoridad, fresca y rebelde que, con sus más y sus menos, consiguió instalarse en nuestro imaginario colectivo. Como ellos, figuras míticas de la música han ido haciendo camino con sus canciones, época tras época, hasta construir la música que ha llegado hasta nuestros días.

Artículo originalmente publicado en ZUM! Guía de Ocio. Noviembre de 2009.

QUINCE AÑOS TIENE MI AMOR. El rock en pañales. La Década de los 60.

Aunque se sitúa el origen del rock español en 1959, cuando el Dúo Dinámico grabó “cowboy”, las primeras manifestaciones musicales del nuevo estilo comenzaron a llegar en los primeros años 60. Un puñado de jóvenes se dejaron seducir por aquel sonido que ya dominaba las radios norteamericanas, y gracias a los discos que llegaban a la península de la mano de los soldados instalados en la base aérea de Torrejón, se pusieron a imitar los sonidos exuberantes de Little Richard, Muddy Waters o Elvis Presley.

Las primeras reacciones de los estamentos oficiales fueron de clara resistencia al nuevo estilo. Recordemos que España estaba sumida en una dictadura, y cualquier influencia externa estaba mal vista en la rancia reserva moral en la que España se había convertido. Pero la invasión era incontrolable, y enseguida comenzaron a formarse grupos que desafiaban tanto a las autoridades, como a la hegemonía de la música ligera. Desde Valencia llegó el inimitable Bruno Lomas, primero con Los Milos y después en solitario, para adaptar al castellano éxitos como “Be bop a Lula” de Gene Vincent o “Zapatos de gamuza azul” de Carl Perkins.

Los ecos del blues y el soul se mezclaban con el rock más primitivo y así surgían grupos como Lone Star, pioneros de la escena barcelonesa, y Los Salvajes. En ellos se atisbaba la influencia americana (Lone Star comenzaron versioneando a Ray Charles) y posteriormente la británica, fundamentalmente de los Stones.

Y ESTANDO CONTIGO ME SIENTO FELIZ. El Fenómeno Yé-Yé.

Ya entrados los años 60, los jóvenes músicos encontraron un modo de expresarse a través del cine y las películas que se comenzaron a rodar en esta época. Esto supuso un ligero aperturismo para la cultura española y el público, ávido de nuevas sensaciones, agradecía las notas de color que llegaban desde el celuloide. Jóvenes compositores como Antón García Abril (Sor Citroen, Los Chicos del PREU) o Augusto Algueró (Las Chicas de la Cruz Roja, Tómbola) supieron modernizar el sonido que inundaba las salas de cine, adaptando las notas que llegaban del Reino Unido y Francia, dando pie a la etiqueta que muchos grupos levarían con más o menos orgullo: el Yé-yé.

Así surgió la época dorada de la música pop en España, y el término Yé-Yé se acuñó para englobar (en Francia, España y, en menor medida, Italia) a aquellos estilos que, inspirados en las girl-bands de Estados Unidos, reinaron en la década de los 60 gracias a su jovialidad desenfadada y el sutil erotismo que desprendían estrellas de la época como Karina, Jeannette o Conchita Velasco.

LOS CHICOS CON LAS CHICAS. Entre el pop y el rock. Psicodelia Light.

Paralelamente al surgimiento del Yé-Yé, y mezclándose la mayoría de las veces, los grupos de pop se ufanaban por encontrar su camino, con un ojo puesto en Inglaterra y el otro en la censura que debían de rodear para dar rienda suelta a su talento. Con los Beatles como gran referente y sin dejar de lado al rock americano, desarrollaron su carrera luminarias como Los Brincos, Los Bravos, Los Sirex, Los Mustang o Los Pekenikes. Ellos formaron la primera gran escena musical en el país, y fueron abriendo camino hacia el reconocimiento del gran público.

En una época en la que todo era novedoso y surgían nuevos formatos a cada momento, el gran invento que fue la televisión sirvió de plataforma de lanzamiento de los grupos, que entraban en millones de hogares gracias a programas como Escala en Hi Fi o Galas del Sábado, que mezclaban rock y pop con canción ligera, rumba o copla.

Tal fue el impacto de la música joven que desde la oficialidad se trató de controlar, y para ello se organizaron los célebres Festivales de la Canción, como el de Benidorm o el Del Mediterráneo, donde el pop se hizo habitual y sirvió de escaparate para grupos y artistas que llevaban a concurso sus mejores canciones con el afán de triunfar y vivir de la música, en unos momentos en los que la venta de discos no daba para mantenerse (eran pocos los hogares con tocadiscos), y los grupos vivían del directo, de patearse el país de concierto en concierto.

NACEN LOS HIJOS DEL AGOBIO. Surge el rock Andaluz. Algo propio, por fin.

La alargada sombra anglosajona campaba por sus respetos entre los grupos españoles, que a menudo se limitaban a copiar las melodías británicas o norteamericanas, llegando incluso a intercalar versiones de los éxitos entre sus propias composiciones.

Fue ya a finales de los 60 cuando en Sevilla surge un movimiento que partiendo (de nuevo) del recién nacido Rock Progresivo (King Crimson, Vanilla Fudge), lo funden con el flamenco para dar lugar al Rock Andaluz, que serviría de guía para multitud de grupos en las décadas siguientes. Los pioneros Smash tomaban el relevo de un joven Mike Ríos a la hora de definir las claves de su sonido de la mano de Gualberto, Gonzalo García Pelayo y su productora Gong. No era exactamente fundirse con el flamenco, sino con lo flamenco, como si fuera una actitud alejada del academicismo, picotear de aquí y de allá una inflexión, un quejío, y llevarlo al rock.

El Rock Andaluz dio figuras incontestables como Triana, Imán, Vega… y sirvió para que otros artistas exploraran nuevos territorios, como el sonido caño-roto, la rumba pop, el flamenco-billy y surgieran figuras como Kiko Veneno o Raimundo Amador, quienes revolucionaron en 1977 el pop español formando Veneno, una reunión irrepetible que mezcló el rock, el hippie y el flamenco hasta conseguir un sonido nuevo y único.

ME PASO EL DÍA BAILANDO. Llegó la transición, y con ella la diversión.

La última gran época del rock surge a finales de los 70, con el fin de la dictadura. Las ansias de libertad pillan al país en pañales en cuanto a infraestructuras culturales: no hay cultura de conciertos, ni recintos, ni circuitos. La precariedad se salva con la ilusión de unos grupos de rock que viajaban en gira por pueblos y ciudades donde nunca antes se había visto música en directo. La revolución se llevaba a cabo treinta años tarde, y tuvieron que ser un par de muchachos argentinos quienes se subieran a la  furgoneta para llevar el Rock’n’Roll a la plaza del pueblo. Alejo Estivel y Ariel Rot formaron Tequila. Su llegada supuso una revolución y sentó las bases de todo lo que vendría después.

La última revolución se gestó en Madrid y se dio a conocer como La Movida. Una capital convertida en un hervidero cultural gracias al apoyo (y la publicidad) del viejo alcalde Tierno Galván sirvió para catalizar el talento, la provocación y el divertimento de una generación de jóvenes que vivieron su momento al máximo, dejando para la posteridad algunas de las mejores canciones compuestas en España. Alaska, Almodóvar… pero también Carlos Berlanga, Poch, Antonio Vega, Enrique Urquijo… toda una generación fecunda y transgresora. Poco más ocurrió a partir de entonces, pero eso ya es otra historia.

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Posted in: Cultura, ZUM!